Cosas que pasan en la vida, cosas asquerosas que ocurren, a veces bajar la cabeza ayuda, pero llegas a un momento de explosión en donde no quieres nada, tu mente y tu cuerpo están enojados, furiosos, no piensas con claridad, te aturdes pero vives para contarlo.
He aquí, escribiendo, intentando subir un muy empinado sendero de espinas filosas, lamentablemente sin nadie que me espere al final de ese camino, solo en la vida, lo que me permito pensar es que aun tengo la esperanza, esa esperanza de que todo cambie, que deje de llover y salga una pisca de sol que ilumine mi camino, aunque sea un poco.
Creo que ya las cosas están dichas y listas para su real finiquito, aunque como dicen, la esperanza es lo último que se pierde.
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